9 de enero de 2013

Hoy regresa a Argentina la fragata Libertad.

Fragata Libertad



Creemos que es un motivo de satisfacción para todos los países de la Unión de Naciones Suramericanas, pues en forma unánime expresaron su amplio apoyo y adhesión a la posición argentina. Y también porque muchos de sus jóvenes oficiales navegaron y se formaron en ella.

Nos parece adecuado acercarles estas reflexiones publicadas ayer en El blog de Abel. Esa página está dedicada, en su mayor parte, a la discusión política en Argentina, pero creemos que estos párrafos son válidos para la mayoría de nuestros países. También agregamos a continuación la exhortación de uno de sus comentaristas.

“… Basta mirar un mapa, mejor aún un planisferio, o un globo terráqueo, para darse cuenta que Argentina es un país para el cual el mar es absolutamente vital, como para muy pocos países que no son islas. En realidad, la mayoría de esos “pocos países que no son islas” son nuestros vecinos, porque la América del Sur es una gran isla, en términos geopolíticos. Sólo puede ser invadida, sólo puede comerciar, por mar.

Pero aunque en nuestra historia hay nombres que resuenan con el ruido de las olas y el crujir de las velas, Brown, Espora, Bouchard… , y los primeros gobiernos patrios tuvieron tan claro la necesidad de defender el Atlántico Sur que le dedicaron esfuerzos, hombres y recursos en medio de la guerra de la Independencia y las guerras civiles… no fue por ahí la línea de desarrollo privilegiada del Estado argentino.

El dominio del mar, y de nuestras rutas comerciales – ni hablar de nuestros recursos pesqueros, abandonado el sueño trunco de Luis Vernet –  quedó confiado – en los hechos – a la Royal Navy, bajo la larga pax britannica. Los recursos se destinaron al ejército de línea, para la defensa de las fronteras terrestres y, sobre todo, el control del territorio.
Y el patriotismo inculcado en la escolaridad primaria gratuita y obligatoria – esa gran creación de los viejos liberales, hay que reconocérsela – omitía al Mar Argentino.
Tengo la impresión, y la esperanza, que es el patriotismo el que inspira al patriotismo. Y la fragata, buque escuela para nuestros jóvenes y para los de países hermanos, sirve para la inspiración. Los pueblos de habla inglesa, de tradición marina, tienen una expresión con una gran carga emotiva “the tall ships“, las naves altas, para referirse a los grandes buques de vela. La fragata Libertad es una nave alta”.

Y uno de los comentaristas pregunta: ¿Alguien tiene en carpeta a la MMM, Marina Mercante del Mercosur? Si vamos a exportar materias primas hagámoslo en barcos nuestros!

FSM.

4 de enero de 2013

Brasil choca con The Economist, y con los guardianes de la ortodoxia de los mercados.

Herakles y Neso, escultura de Canova


En este blog del Foro San Martín, y aún más en nuestra página de Facebook, hemos agregado a las piezas de reflexión y análisis, una buena cantidad de noticias suramericanas. Se debe a que hay un proceso de continentalización en la economía, en las leyes y reglamentaciones ya en marcha, más allá de las teorías y de las consignas, Y se refleja en las noticias, las buenas y las malas.

Pero siempre tratamos de tener presente el significado y la dirección de este proceso. Por eso, queremos destacar ésta, que ya tiene casi un mes, porque nos parece que es una manifestación muy clara de lo que está en discusión, y da un significado muy concreto a lo que mencionábamos en el posteo anterior, el rol de América Latina en la globalización.

La versión publicada en castellano está resumida, pero es bastante explícita:

Un análisis de la revista británica The Economist sobre la economía brasileña, que llevó a la publicación a sugerir que Dilma Rousseff debería despedir a su ministro de Hacienda, Guido Mántega, mereció una respuesta ácida de la presidenta brasileña. La jefa de Estado sostuvo que “bajo ningún punto de vista” se hará eco de esas sugestiones.

Para ese medio de alcance internacional, si Brasil quisiera que en el exterior se recupere la confianza en su economía, debería prescindir del funcionario. Se refería al bajo crecimiento registrado por este país en el tercer trimestre del año. El primero en reaccionar públicamente fue Fernando Pimentel, ministro de Desarrollo e Industria. Dijo: “El día en que The Economist nombre ministro en Brasil nosotros dejaremos de ser República”. Pero la presidenta consideró indispensable reafirmar esos conceptos.

Primero aclaró: “Yo, en especial, estoy a favor de la libertad de prensa . No tengo nada que decir sobre cualquier revista o diario que hable sobre cualquier tema”. Pero dicho esto, precisó: “Sólo quiero manifestar que, bajo ninguna hipótesis, un gobierno electo por voto directo y secreto del pueblo brasileño será influenciado por una opinión de una revista que no es brasileña”.

Para la presidenta, que habló con los periodistas al concluir la cumbre del Mercosur, la economía brasileña “creció 0,6% en el tercer trimestre. Pero iremos a crecer mucho más en el cuarto”. La publicación británica, cuyo foco es el sector financiero internacional, sostuvo que la dimisión de Mántega sería una alternativa para que Dilma recobre la confianza de los inversores y viabilice su segundo mandato. Para esa revista, la desaceleración de los precios de las commodities y el endeudamiento de los ciudadanos brasileños constituyen trabas a la retomada del crecimiento económico.

Dilma retrucó: “Hay un cuadro gravísimo (en el primer mundo ) con países con caídas netas de la producción, escándalos, caída de bancos, quiebras generalizadas. Y nunca vi a ningún medio periodístico sugerir cambios en esos gobierno ni proponer la caída de un ministro”. Y concluyó: “Desde 2008 aquí no quebró ningún banco como el Lehman Brothers y no tenemos ninguna crisis de la deuda soberana”.

Pero lo publicado en portugués es más completo y más duro:

'Se é mesmo tão pragmática, demita Mantega', diz Economist a Dilma

Revista britânica diz que a presidente, se realmente deseja um 2º mandato, deve trocar sua equipe econômica para, assim, reconquistar a confiança do mercado

A sucessão de declarações desastradas, a perda de confiabilidade perante os analistas financeiros e a condução desastrosa da política econômica são credenciais suficientes para que a presidente Dilma Rousseff – que quer ser vista como uma competente gestora – demita seu ministro da Fazenda, Guido Mantega. Uma decisão como essa a ajudaria a reconquistar a tão necessária confiança do mercado no país. Os conselhos são da tradicional revista britânica The Economist, que dedicou três matérias à economia brasileira – a qual recebeu o nada elogioso adjetivo de “moribunda”.

Na reportagem intitulada “Quebra de confiança: Se quer mesmo um segundo mandato, Dilma Rousseff tem mudar a equipe econômica”, a Economist literalmente “pede a cabeça” de Mantega. “Ela insiste que é tão pragmática. Se é mesmo, deveria demitir Mantega, cujas previsões exageradamente otimistas implicaram a perda de confiança dos investidores”, diz. A Economist acrescenta: “Dilma deve designar uma nova equipe econômica capaz de conquistar a confiança do mercado”.

Novos desafios – A revista relembra seus leitores que a presidente iniciou seu mandato em 2011 com uma economia em forte expansão. De lá para cá, o cenário mudou radicalmente. Após uma forte desaceleração no ritmo de crescimento ao longo do ano passado, o Produto Interno Bruto (PIB) do país encontra-se paralisado em 2012 e custa a recobrar vigor – a despeito dos esforços do ministro da Fazenda, que encerrará este ano com uma renúncia fiscal de 45 bilhões de reais, transformados em estímulos à produção.

A Economist destaca que os motores do crescimento brasileiro na última década estão se esgotando. “Os preços das exportações de commodities, embora continuem elevados, não estão mais em trajetória ascendente. Os consumidores hoje usam mais a sua renda para pagar dívidas por meio das quais conseguiram comprar carros e televisões [do que para continuar consumindo]”, explica. A reportagem argumenta que, diante deste cenário, o Brasil deveria lutar para melhorar sua produtividade e taxa de investimento. Mas aí reside o problema. Mantega e sua equipe  parecem perdidos quando o assunto é promover a tão sonhada “redução do custo Brasil”.

A matéria reconhece que Dilma Rousseff tem se mostrado preocupada em ampliar a competitividade brasileira e conseguir desenvolvimento econômico por meio da atração de investimentos – elemento necessário para expandir e aperfeiçoar a capacidade produtiva nacional. Elogia, inclusive, alguns esforços para estimular o crescimento, como o corte na taxa de juros para sua mínima histórica, de 7,25%; as desonerações das folhas de pagamento das empresas; os planos de investimento em infraestrutura etc.

'Intrometida-chefe'
Contudo, a Economist não poupa críticas à forma com que Dilma tem conduzido seu governo, com excesso de intervencionismo estatal, fechamento da economia, entre outras medidas pouco ortodoxas. “A preocupação é que a presidente seja, ela própria, uma intrometida-chefe”, ironiza a reportagem. “Um bom exemplo é o aparente desejo de Dilma de reduzir o retorno sobre o investimento na ‘base do porrete’, não só para bancos, mas também para as empresas de energia elétrica e fornecedores de infraestrutura”, em referência à insistência do Palácio do Planalto em querer convencer empresários a investir ao mesmo tempo em que lhes nega um retorno adequado para participar dos investimentos.

“Ainda mais do que Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff parece acreditar que o estado deve direcionar as decisões do investimento privado. Tais microintervenções derrubam a confiança na política macroeconômica”, sentencia a Economist. Caso ela e seu ministro da Fazenda – com quem parece compartilhar das mesmas ideias – prossigam com a intenção de intervir em tudo, o “espírito animal” do empresariado não retornará. Assim, o que o Brasil mais precisa atualmente, que são investimentos para melhoria da competitividade, não virá nem por milagre.

Reeleição em risco
A Economist finaliza sua reportagem relembrando que Dilma espera ser reeleita em 2014 graças a um cenário de pleno emprego e salários reais em alta. Mas há um risco nessa aposta. Para a revista, essas conquistas podem ser comprometidas se a presidente não for capaz de proporcionar um crescimento econômico mais vigoroso. "Os eleitores terão de julgar se, na tentativa de conciliar tantas 'bolas econômicos', ela não teria deixado cair a maioria delas"


El texto en castellano ha sido tomado del diario Clarín , y el que está en portugués de la revista Veja . Ambos medios están enfrentados con sus respectivos gobiernos, y no es asombroso que el brasileño sea el que publica el cuestionamiento a Dilma.
 


FSM.

1 de enero de 2013

El papel de América Latina en la globalización, desde Europa y desde nosotros.

Pintura suramericana


Queremos iniciar este año 2013 con algo que a simple vista está alejado de la coyuntura, una discusión entre intelectuales en la prestigiosa Feria del Libro de Guadalajara, México. Pero hablan de nuestra América, y del desafío que enfrentamos.

Juan Luis Cebrián, presidente de la empresa editora del diario El País de Madrid, Enrique Iglesias, Secretario de la Organización de Estados Iberoamericanos, Rafael Rojas, escritor cubano y Enrique Krauze, escritor mexicano, debatieron en el marco de la Feria de Guadalajara acerca del papel de América Latina en el mundo contemporáneo.

Nos pareció interesante acercarles la crónica que publicó El País en España, inevitablemente sesgada por la visión de un medio europeo, pero igualmente halagadora en su visión de la potencialidad de nuestra América.

Pero como no queremos quedarnos con esa mirada, válida pero ajena, lo acopañamos con un fragmento donde analiza esos planteos, desde nuestro lugar en el mundo, Humberto Podetti, ferviente americanista y uno de los impulsores del Foro San Martín.

“El presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, definió como el principal desafío para la modernización de América Latina el “encontrar su propio protagonismo en la globalización”, empezando por comprender la fuerza de su comunidad cultural y de un idioma como el español que es “un arma de construcción masiva”, en un debate sobre los nuevos retos del continente celebrado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El debate, moderado por el director de este diario, Javier Moreno, contó con la participación de Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano, y los historiadores Enrique Krauze y Rafael Rojas.

Moreno abrió el coloquio planteando si, tras unos últimos años de extensión de la democracia y crecimiento y estabilidad económica en América Latina, podría hablarse ya de un proceso consolidado o no. Enrique Iglesias explicó la atmósfera de optimismo que recorre la región por tres factores - buena gestión de la macroeconomía en la mayoría de los países, la demanda internacional de materias primas empezando por China y el aumento de la inversión exterior -, pero señaló tres asignaturas aún pendientes para confirmar que se trate de una década prodigiosa.

“A nivel local”, afirmó, “no basta exportar, hay que incorporar la educación, la tecnología y la innovación. La inversión en educación es mucho menor que en Corea y el número de patentes es aún muy escaso. En el frente regional, hay que aprovechar que América Latina suponga ya más del 6% de la economía mundial; hay que ser más competitivo como lo son las 500 empresas multilatinas, y por último, hay que estar atentos a la coyuntura mundial porque la crisis empieza ya a permear el continente”.

Cebrián hizo notar que América Latina debe avanzar aún mucho más en la integración regional para “jugar un papel en la globalización”. “Pocas regiones tienen en el G20, que es lo más parecido que hay a un Gobierno mundial, a tres países como son México, Brasil y Argentina. Sin embargo, nunca se han reunido antes los tres para llevar una posición común a una cumbre del G20”, afirmó.

Krauze y Rojas, por su parte, defendieron que América Latina parecía por fin, después de décadas de frustraciones y fracasos, cumplir la “promesa” que una vez fue. El autor de Biografía del poder puso como ejemplo a Perú, cuyo dinamismo económico actual contrasta con el país “ensimismado, pobre, herido aún por la Conquista”, que era hace 20 años. El historiador de origen cubano enfatizó que el crecimiento demográfico había sido clave en el despegue de la región —“actualmente somos 577 millones y más de 600 si sumamos a los hispanos de EE UU"— para subrayar que la desigualdad sigue siendo una lacra: “Hay 167 millones de pobres, un 29% de la población, mientras que el 15% más rico percibe el 40% del ingreso de la región”.

La desigualdad condujo el debate hacia la necesidad de una reforma fiscal que dote a los Estados de los recursos suficientes para modernizar sus países, punto sobre el que todos los intervinientes estuvieron de acuerdo, y a la violencia que azota algunas naciones de la región. Krauze y Cebrián coincidieron en manifestar su escándalo por la actitud de Washington ante el narcotráfico. ”Es un problema que México no puede resolver solo si no tiene la complicidad tanto del Gobierno federal de EE UU como de los Estados fronterizos. Es increíble que solo se descubran túneles para pasar droga en el lado mexicano de la frontera”, afirmó el fundador de este periódico.

El coloquio concluyó destacando la oportunidad que supone que la comunidad hispana haya sido decisiva para la reelección de Obama —“EE UU se va a dar cuenta de que no puede ignorar a América Latina porque la tiene dentro”, en palabras de Krauze— y celebrando que pese a que la región tiene aún deberes que hacer, camina en la buena dirección y no parece que haya vuelta atrás.”


El comentario de Humberto Podetti:

Aún con incomprensiones profundas del pensamiento y de las nuevas formas políticas que está desarrollando nuestro continente, reconocen diversos aspectos que vale la pena destacar. Seguramente les falta entender y aceptar que América Latina ha elegido un camino original para construir su futuro a partir de los graves dolores que aún enfrenta, camino que rechaza explícitamente que debamos “cerrar la brecha” que nos separa de los países que dirigieron los asuntos mundiales durante los últimos tres siglos.

Porque ese camino ha conducido deliberadamente al mundo a la situación en  la que está, que de tan grave ha llegado a afectar a las regiones y países que más disfrutaron de la acumulación de riquezas y el consumismo a costa del resto del mundo, como EEUU, Europa y Japón. Pero en cualquier caso implica un reconocimiento explícito a la visibilidad y trascendencia del proceso contemporáneo de nuestra América, la que habla castellano y portugués y otras lenguas de origen americano y europeo.

Cebrián afirmó que el castellano “es un arma de construcción masiva” y que es  necesario para el mundo un protagonismo propio de América Latina por “la vitalidad de su comunidad cultural”. Para ello sostuvo que debe avanzar fuertemente en la integración. Destacó también la importancia de la presencia de Argentina, Brasil y México en el G 20, al que calificó como lo más parecido a un gobierno mundial, y reclamó que actúen coordinadamente.

Vale la pena recordar, entonces, que en América, del polo norte al polo sur, se habla, además de otros idiomas, castellano americano. Región por región, nuestra lengua continental ha incorporado vocablos y sentidos de las lenguas indígenas y africanas y de nuestra propia experiencia de independencia, revolución, humanismo, conocimiento e imaginación. El castellano expresa en nuestra tierra, nuestras cosmovisiones americanas del mundo.

Pero es indudablemente cierta la afirmación de Cebrián: el castellano es un arma de construcción masiva, una lengua que expresa el humanismo popular de un continente singular, plenamente vital y juvenil, que proyecta y expresa una parte significativa del futuro del mundo.

En cuanto a la coordinación, Argentina, Brasil y México están coordinando sus acciones no sólo en el G20, sino también en Naciones Unidas, la OEA, el TIAR, la OMC, el BM, el FMI, y otros organismos internacionales.

Enrique Krauze destacó el crecimiento demográfico: los castellano parlantes ya somos bastante más de 600 millones, incluyendo los ‘hispanos’ de EEUU. Es decir, unos 100 millones más que los angloparlantes y muchos más aún que los francoparlantes, que se quedaron siendo lenguas europeas. Si sumamos los luso parlantes las diferencias aumentan.  Y el futuro promete ampliarlas.

Rafael Rojas habló de América Latina como promesa. Desde muchos puntos de vista América Latina y el Caribe son ya más que una promesa, aunque aún enfrenten muchos y fuertes desafíos, que inclusive pueden hacerla retroceder. Pero es innegable que la sola circunstancia de afirmar su propio camino, avanzar en la unificación de criterios comunes acerca de todas las cuestiones de trascendencia que se debaten hoy en el mundo y construir cotidianamente nuevos tramos de su proceso de integración, la hacen insoslayable a la hora de las definiciones globales.

Rojas también destacó el significado del voto hispano que hizo presidente a Obama nuevamente. “EEUU tiene a América latina adentro” señaló Rojas. Y de qué manera: sosteniendo la construcción de una sociedad más justa, igual que en el resto de América.

Por fin, Enrique Iglesias calificó de década prodigiosa el inicio del siglo XXI para América Latina y afirmó que el acento debe ponerse ahora en educación, tecnología e innovación. En eso estamos: en UNASUR el COSECCTI se ha dividido ya en los Consejos Suramericanos de Educación, de Cultura y de Ciencia, Tecnología y Educación, fortaleciendo la decisión de desarrollar políticas unificadas en las tres áreas, destacando su carácter estratégico y el valor singular y original que tienen para los americanos.

FSM.