23 de septiembre de 2013

LA ENSEÑANZA DEL PENSAMIENTO LATINOAMERICANO, UNA ACCIÓN DECISIVA PARA LA CONSTRUCCION DEL FUTURO

Con Francisco de Vitoria a mediados del siglo XVI nace el pensamiento mestizo y revolucionario de América como propuesta al debate universal. Desde entonces alimentó nuevas concepciones del hombre y la mujer, la comunidad, el estado, la economía y el sistema mundial y se expresó en acción política y social en el movimiento independentista y los grandes movimientos populares del siglo XX. Nuevamente en nuestro siglo se expresa en el marco de la creciente influencia de nuestra América en el mundo y las miradas académicas y políticas globales se interrogan acerca de sus significados y sentidos. Algo del futuro será como piensa y proyecta ese pensamiento indoiberoafroamericano, que se expresa en el mundo en el castellano y portugués, ya convertidos en lenguas americanas por su capacidad de expresar las grandes culturas originarias. Por ello es substancial su enseñanza y su difusión. En Usuahia el Lic. En Ciencias Políticas Franco Gergo ha propuesto a la Universidad Nacional de Tierra del Fuego un excelente seminario para abordarlo.


Franco Gergo: el pensamiento latinoamericano en Usuahia

Seminario:

Introducción a los Pensadores Nacionales Iberoamericanos

Proyecto del: Lic. Franco Gergo

Destinatarios: La comunidad de Tierra del Fuego
Régimen de cursado: Cuatrimestral.

Introducción

El nuevo milenio nos introduce en tiempos de cambios profundos en nuestra ecúmene americana, que vienen acompañados de grandes interrogantes y nosotros los cientistas sociales tenemos la obligación de intentar interpretarlos y aportar las respuestas posibles.

Nuestra América constituye un espacio geográfico continuo que va desde Tierra del Fuego hasta más allá del Río Grande…ya que “más allá”, 30.000.000 de hispano parlantes habitan la franja sur de EE.UU.

Tenemos una religión común, la habitamos más de 450 millones de personas con una lengua común el luso castellano y más de 7 millones que hablan lenguas autóctonas.

Desde hace casi 200 años han existido proyectos de integración que van desde la Federación Centroamericana de Morazán (1830), pasando por el ABC (1953), el MERCOSUR (1985), la Comunidad Suramericana de Naciones y el Banco del Sur (2004) UNASUR (2008) y recientemente se creó (2010) la UNIVERSIDAD FEDERAL de la INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA, con el fin de formar a los futuros profesionales y cuadros de este nuevo espacio continental. La misma se encuentra asentada en Foz de Iguazú, en la Triple Frontera.

Creemos que la unidad es posible, lo que ha sucedido hasta ahora, es que los intereses que se oponen son más fuertes que la voluntad de constituirla
Este proyecto de unidad americana ES nuestro ideal irreemplazable.

Los “relatos universales”de la modernidad a través de la mentalidad Iluminista que se manifiesta con la idea del: Progreso indefinido, el poder omnímodo de la razón, nos habituaron a pensar en modelos universales, válidos para todo tiempo y lugar, relativizando los valores propios de cada ecúmene, que es en sí misma una totalidad absoluta de sentido, la realidad se resiste, y se produce la contradicción. El proyecto “de las Luces” en nuestra América fracasó, la historia los condena y los hechos juegan a nuestro favor; es “La hora de los Pueblos”.

Estoy convencido que ni San Martín fracasó ni Bolívar “aró en el mar”, porque ambas epopeyas, transpuestas al orden del espíritu, son de hecho la base común para la unión de esta Patria Grande que es Ibero América, señalando con claridad que nuestro mundo está en las antípodas del neoilumunismo, hedonista y relativista, de este totalitario mundo Todo-Uno que se cierne sobre el planeta y que no tiene otra salida que la NADA.

Ibero América y su tradición integral pueden llevar a su culminación histórica al verdadero Occidente. Para trazar las vías principales, sobrenaturales, históricas, culturales, políticas y económicas no necesitamos un gran poder. Realicemos primero lo esencial. Lo demás, se nos dará por añadidura.
Ibero América alcanzará así, la plenitud de lo HOSPITO.

La historia nos muestra que los pueblos que no han sabido o no han querido luchar en la defensa de su identidad político-cultural han sucumbido.

Ibero América está despertando y pasa a existir con rasgos propios. Se está prefiriendo a sí misma y en camino de constituir una federación de estados iberoamericanos con un modelo cultural propio en lo político, económico y social.

Somos el occidente de occidente. Desde nuestros orígenes, allá por el S.XVI tomamos un camino diferente, el futuro próximo dirá si lo recorreremos hasta la meta.

Los pensadores de la Cs. Ss. debemos participar y ser activistas de este cambio que se está dando, contribuyendo a la restauración de nuestros valores, para no sentirnos extraños en “nuestra propia casa”, aportando a la construcción de una democracia social, orgánica y participativa, en la cual se debe producir según las necesidades del hombre, valorizándolo en su función humana y social con el fin de alcanzar una comunidad más equitativa.

Este proyecto debe ser abordado teniendo en cuenta lo que concebimos, lo que la región necesita y lo que resulte posible realizar

Inauguremos entre todos un vehículo de expresión a partir de la preferencia por nosotras mismos. Dejando de lado toda actitud mimética con los centros internacionales “dadores de sentido”. Nos definimos como argentinos e iberoamericanos pues entendemos que sólo el ideal de Patria Grande nos hará libres...

Este es el disparador de lo que las futuras generaciones completarán en la búsqueda de nuestra identidad.

Las acciones para ser eficaces necesitan de tres elementos:
1.      hombres…
2.      medios…
3.      y acontecimientos,...estamos empeñados en una segunda guerra por la independencia iberoamericana, como lo afirmara hace más de cincuenta años Don Nimio de Anquin: esta “…No puede ser material porque por ahora el Dominio es invencible, por lo tanto es guerra espiritual”. Y esta guerra sólo es posible, por ahora como resistencia-en tanto principio de existencia- que se expresa en el disenso al proyecto mundialista…
·        podemos ver y afirmar que tenemos los medios,
·        los acontecimientos nos son propicios,
·        solo resta que nosotros, los hombres que regimos la política y las ciencias, escuchemos las voces de nuestros pueblos que reclaman de mil formas diferentes una independencia real. Si no lo hacemos, es probable que tengamos un “negro destino”.

Esto nos obliga a reflexionar sobre nuestra identidad, y así contribuir a un desarrollo auténticamente Iberoamericano; de ahí la importancia de implementar, este seminario, (con la intención última de ser cátedra) de “Introducción a los Pensadores Nacionales Iberoamericanos”, que junto a la investigación, constituyen la base académica de toda universidad

Fundamentación:

“…nadie puede saltar sobre su tiempo”.
                                                              F.G.Hegel (1770-1831)


“América pues, nos exige a los americanos no imitar para llegar a ser dueños de nosotros mismos y así fundar una estirpe. Para esto, ella nos ofrece su grandiosa matriz que definimos como lo hóspito”. Dr. AlbertoBuela.

“¿Puede el espíritu contrarrestar el mercado?  Sabemos, al menos, que hay acciones y rentas morales que no juegan en la Bolsa. Es menester demostrar que los pueblos son valores superiores a los “valores” cotizados en Bolsa. Los pueblos llegan a su felicidad por la afirmación de sus propios valores”. Alberto Wagner de Reyna: “Crisis de la aldea global”-Ed.del Copista, Córdoba (Arg).-2000.

No es tarea fácil presentar un proyecto de Seminario sobre Pensadores Nacionales Iberoamericanos.  El acceso al tema de América supone la respuesta a dos preguntas claves: ¿Qué es América en sí misma? y ¿Quién es, o que es ser americano?

Hemos sido formados y por ello tenemos una visión y versión ilustrada,concebida por la vieja idea iluminista del “estado cosmopolita universal” para el logro de “la paz perpetua”, que persigue lo que hemos denominado la homogeneización del mundo a través de la eliminación de las diferencias culturales y, que distorsiona la idea acerca de la naturaleza delonacional;  la mayoría de nuestros profesores nohan podido saltar sobre sus lecturas, (los Bello, Vargas Llosa, Sarmiento, Borges, Ingenieros, etc., etc...) no pudiendo finalmente, pensar con cabeza propia.Quedandoasí atados a los prejuicios y preconceptos que durante décadas de machacona colonización pedagógica emanada de los centros de poder imperial, se reservaronpara sí la “productividad de sentido”. Es así que estos “próceres intelectuales” casi no se han ocupado de nosotros ya que su actitud mimética con Europa y los EE.UU. no se lo ha permitido.

El presente proyecto surge de la convicción de que:
a) el Pensamiento Nacional tiene un papel clave en la cultura intelectual de la Argentina y de la América actual y debe ocupar una posición central en las Ciencias Sociales;
b) porque damos a conocer autores, algunos de los cuales son ignotos, no reconocidos por los centros de “producción de sentido” que privilegiando la técnica mediática (los mass madia), principalmente los medios audio-visuales, se han ido imponiendo a los medios gráficos. Así es que la imagen reemplaza inexorablemente al concepto. Es nuestro deber penetrar el “circulo hermenéutico” tendido por los mismos.

Varias son las causas que motivan este proyecto:
1) Aportar elementos para quebrar esta inercia interpretativa, por ello aceptamos la metodología propuesta por la poetisa Gabriela Mistral cuando dijo: “La liberación cultural americana comenzará cuando cada uno realice bien su oficio”.
 2) La falta de manuales o libros de fácil acceso que nos sirvan de guía u orientación. Son contados los estudios sobre este tema.
3) Nuestro sentido de Nación: dadas las estrechas relaciones que en la actualidad vinculan en todo el mundo a unas sociedades con otras, siendo éste un punto de vital importancia. La cultura de la Nación, exige la renovación de la búsqueda de la verdad en cada generación; es decir el enriquecimiento de la tradición, la verificación existencial de los valores transmitidos para que se tornen vivos, actuales, asumidos por cada uno de nosotros, ante la desaparición casi total de muchas manifestaciones culturales, sociales y políticas. Por ello este seminario se hace tan necesario.

Objetivos Generales.

Crear un espacio de reflexión, de debate y búsqueda para ayudarnos a interpretar y comprender la importancia que tiene el Pensamiento Nacional Iberoamericano como herramienta de conocimiento y construcción para la vida en comunidad.

Este proyecto pretende analizar los temas básicos del Pensamiento Nacional Iberoamericano, de tal manera que nos permita comprender la compleja realidad social de nuestros tiempos contribuyendo a la restauración socio-cultural suramericana

Estudiar el pensamiento nacional debe ser una experiencia liberadora, ya que esta disciplina amplía nuestros conocimientos, intereses e imaginación, abre nuevas perspectivas sobre las fuentes de nuestro propio comportamiento y nos hace conscientes de la existencia de escenarios culturales alternativos.

El trabajo filosófico, el pensamiento arraigado, genuino, no mimético y autónomo, al cuestionar los dogmas, al enseñarnos a apreciar la variedad culturalnos permite comprender el funcionamiento de las instituciones sociales y la naturaleza de lo social, aumentando las posibilidades de la comprensión humana. Esto es, que el pensamiento se conforme con la realidad.

Para obtener los resultados esperados, es de fundamental importancia que en todas las unidades temáticas, se realice un Trabajo Practico, que afiance la comprensión de los conceptos vertebrales de la materia, analizando textos de diferentes autores iberoamericanos y respondiendo a cuestionarios específicos.

Objetivos específicos

Introduciéndonos en el trabajo específico debemos determinar el porqué del título: “Introducción a los Pensadores Nacionales Iberoamericanos”

·         Pensadores: esta categoría es de mayor amplitud; un pensador puede ser un metafísico como un autodidacta. La intención es romper con el corsé intelectual de las disciplinas estancas impuestas por el enciclopedismo “ilustrado”, que derivó en “especialistas tan especializados que ignoran el todo sobre el que se especializan”.

·         Nacionales: esta categoría otorga una primacía a la nación por sobre otros temas. No nos referimos a la nación desde la óptica de “patria chica” a la que nos tienen acostumbrados los “nacionalistas de fronteras cerradas”, sino al concepto de nación en grande. ¿Qué significan en el mundo Ecuador, Chile, Brasil, Bolivia, Argentina, Paraguay o cualquiera de nuestras repúblicas aisladas? Simplemente nada. Nosotros adquirimos sentido “por nosotros”, formando una ecúmene político-cultural propia, que en nuestro caso es la Ibero América.

·         Obsérvese que el término “nacional” posee un mayor universo de discurso que el partidocrático de socialista o conservador, o que el cultural de progresista o reaccionario, aun cuando estos tienen una proyección mediática planetaria. Entonces qué son estos pensadores si no son socialistas, marxistas, liberales, conservadores, progresistas o reaccionarios? Son eso: pensadores nacionales, que pueden contener o no a las otras categorías subalternas.

·         Ibero Americanos: preferimos utilizar este término porque el mismo incluye al Brasil y su tradición portuguesa y segundo lo preferimos al de “latinoamericanos” porque éste tiene un origen espurio, pues fue creado por Napoleón III para justificar su aventura de invasión a Méjico.

·         Explicar por qué son importantes los diferentes tipos de relatos filosóficos e ideológicos en la vida social de nuestra América.

·         Analizar la importancia del proceso de socialización según los relatos de la modernidad.

·         Analizar la relevancia de la cultura iberoamericana en la vida comunitaria.

·         Comparar los diversos sistemas de organización social.

·         Interrelacionar los principales procesos históricos – sociales que dieron origen al estado en América y en Europa.

·         Analizar los principales relatos ideológicos sobre las formas del Estado contemporáneo: liberal, marxista, fascista, socialdemócrata; explicar sus semejanzas y diferencias. Formas alternativas a estos relatos: La comunidad Organizada.

Programa Temático

La propuesta es llevar adelante una metodología didáctica atravesada por dos ejes: La producción conceptual y la actitud de investigación.

Modulo I:a) Introducción a la materia. b) Producciones de denuncia:
Bibliografía:
I.  José Luis Torres-Argentina-(Tomo I. pag. 25)

Modulo II: Sobre la colonización cultural
Bibliografía:
  1. Euclídes da Cunha-Brasil-(Tomo I. pag.113)
  2. Arturo Jauretche (Tomo I. pag. 41);
  3. Franz Tamayo (Tomo I.pag.81),
  4. Gonzalo Zaldumbide (Tomo I. pag. 245)

Modulo III: Intentos de recuperación cultural
Bibliografía de:
  1. Leopoldo Zea (Tomo- IIº. pag.15),
  2. Guillermo Francovich (Tomo I. pag. 89)

Modulo IV: Sobre nuestra expresión poética.
Bibliografía de:
  1. Rubén Darío -Nicaragua- (Tomo II. ag. 41)
  2. J. Santos Chocano (Tomo II. pag. 131);
  3. Miguel Antonio Caro- Colombia- (Tomo I. pag. 153)

Modulo V: Sobre la alienación política
Bibliografía de:
  1. Florencio Castillo – Costa Rica- (Tomo I. pag. 177),
  2. Juan José Arévalo-Guatemala-(Tomo I. pag. 297),
  3. José Figueres-Costa Rica-(Tomo I. pag. 187),
  4. Natalicio González-Paraguay-(Tomo II. pag. 97).

Modulo VI: Sobre nuestra expresión filosófica y literaria.
Bibliografía de:
  1. Salazar Bondy-Perú-(Tomo II. pag. 143)
  2. Alberto Buela- Argentina- “ El Sentido de América”; “Ensayos Iberoamericanos”.

Modulo VII: Sobre nuestros proyectos de unidad política y cultural
Bibliografía de:
  1. Manuel Ugarte-Argentina-(Tomo I. pag.5),
  2. Darcy Ribeiro-Brasil-(Tomo I. pag. 101),
  3. Benjamín Carrión-Ecuador-(Tomo I. pag. 255),
  4. Alberto Masferrer-El Salvador-(Tomo I. pag. 283),
  5. J. Cecilio del Valle-Honduras-(Tomo I. pag. 317),
  6. Ramón Rosa-Honduras-(Tomo I. pag. 325),
  7. José Vasconcellos -Méjico-(Tomo II. pag. 5),
  8. Agustin Sandino-Nicaragua-(Tomo II. pag.47),
  9. Justo Arosemena-Panamá-(Tomo II. pag. 67),
  10. José Maríategui-Perú-(Tomo II. Pag. 139),
  11. Simón Bolivar-Venezuela-(Tomo II. Pag.261),
  12. Mariano Picón Salas-Venezuela-(Tomo II. pag. 275),
  13. Pedro Enriquez Ureña-República Dominicana-(Tomo II. pag. 181).


Modulo VIII: Sobre nuestra mismidad.
Bibliografía de:
  1. J. J. Hernández Arregui-Argentina-(Tomo I. pag. 57),
  2. J. E. Rodó-Uruguay-(Tomo II. Pag.205),
  3. Alberto Zum Felde-Uruguay-(Tomo II. pag. 231 y 245),
  4. Antonio Pedreira-Puerto Rico-(Tomo II. pag161),
  5. Ernesto Mayz Ballenilla-Venezuela-(Tomo II. pag. 295),

Bibliografía:

De acuerdo a los objetivos del presente programa, se proponen los siguientes principios estratégicos:
1.   que la lectura y el análisis de textos recorra y contenga los principales elementos de los diversos momentos históricos de la intersección entre pensamiento y práctica política en Argentina y en la región Iberoamericana.
2.   que ese recorrido se realice mediante la utilización de textos fuente, reduciendo al mínimo posible la inclusión de todo otro tipo de bibliografía.
3.   que los textos y autores seleccionados sean posicionados o contextualizados en los sistemas o paradigmas de referencia, así como en el suceder histórico de la ecúmene a la que pertenecieron.
Para ello hemos seleccionado varias publicaciones (no excluyente) que son de utilidad para la investigación y que se incorporan en la bibliografía general:

  • “Colección Panamericana”. Ed. Jackson, Bs. As.- New Cork, 1946.
  • La realizada por la “Biblioteca Ayacucho”, Caracas, a partir de 1976.
  • Los “Cuadernos de Cultura Latinoamericana” de la Univ. Nac. Autónoma de México, publicados a partir de 1978.
  • José Hernández Arregui. “Que es el Ser Nacional” (La Conciencia Histórica Iberoamericana). Juan. Ed. Plus Ultra.
  • Alberto Buela. “Ensayos Iberoamericanos”. Ed. Cultura et Labor. Bs. As. 1994
  • Jauretche Arturo.“Los Profetas del Odio y la Colonización Pedagógica”. Ed. Peña Lillo. Bs. As. 10° Edición. 1992
  • Sampay Arturo Enrique.  “Constitución y Pueblo”.  Cuenca Ediciones. Bs. As.1973.
  • Alberto Wagner de Reyna. “El Privilegio de ser Latinoamericano”.Ed. Alejandro Korn. Argentina. 2002.
  • Revista de Metapolítica: Comentarios de Disenso” N° 1 al 20. Ed. Fundación Cultura et Labor. Bs. As. 1994/1999.
  • Alberto Eduardo Buela. (*) “Pensadores Nacionales Iberoamericanos” Tomos I y II. Ed. Biblioteca del Congreso de la Nación (*). Bs. As. 1993.
  • Alberto Eduardo Buela. “El sentido de América”. Ed. Nuestro Tiempo. Bs.As. 1990

(*) Nota: La biblioteca del Congreso de la Nación deja constancia de que la totalidad del texto de esta obra ha sido realizada respetando los originales de los autores y la compilación hecha por el Prof. Alberto Buela Lamas.

Anexo al:

Seminario abierto y libre:

“Introducción a los Pensadores Nacionales   Iberoamericanos”:

Aspectos organizativos

Duración total del Curso: Un cuatrimestre

Carga horaria: Ocho módulos de 4,00 hs por semana en dos bloques.

Total general de horas áulicas:  68 hs áulicas de duración

Total de módulos:                       8 módulos curriculares

Duración de los módulos:          Módulo I     2                    semanas
                                              Módulo II          2                   semanas
                                              Módulo IIl    2                    semanas
                                            Módulo IV   2                    semanas
                                            Modulo V    2                    semanas
                                            Modulo VI   2                    semanas
                                            Módulo VII  3                    semanas
                                            Módulo VIII 2                  semanas

Estructura curricular

  • Modulo I: Producciones de denuncia:
Bibliografía: Pío Viquez; José Luis Torres

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

  • Módulo II: Sobre la colonización cultural
Bibliografía: Euclídes da Cunha; Arturo Jauretche; Franz   Tamayo, Gonzalo Zaldumbide.

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

·         Módulo IIIIntentos de recuperación cultural
Bibliografía de: Leopoldo Zea, Guillermo Francovich.

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

·         Módulo IV: Sobre nuestra expresión poética.
 Bibliografía de: Rubén Darío, J. Santos Chocano, Miguel Antonio Caro

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

·         Módulo V: Sobre la alienación política
Bibliografía de: Florencio Castillo, Juan José Arévalo, José Figueres, Natalicio González.

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

·        Módulo VI: Sobre nuestra expresión filosófica y literaria.
Bibliografía de: A. Salazar Bondy, Leopoldo Lugones, Alberto Buela

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

·         Módulo VII: Sobre nuestros proyectos de unidad política y cultural
Bibliografía de: Manuel Ugarte, Darcy Ribeiro, Benjamín Carrión, Alberto Masferrer, J. Cecilio del Valle, Ramón Rosa, José Vasconcellos, Agustin Sandino, Justo Arosemena, José Maríategui, Simón Bolivar, Mariano Picón Salas, Pedro Enriquez Ureña.

(3 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(12 horas áulicas totales)
(9,00 horas áulicas de clase –3,00 horas áulicas de evaluación)

·         Módulo VIII: Sobre nuestra mismidad.
Bibliografía de: J. J. Hernández Arregui, J. E. Rodó, Alberto Zum Felde, Antonio Pedreira, Ernesto Mayz Ballenilla,

(2 semanas; clases de 2,00 horas reloj cada una, 2 veces por semana)
(8 horas áulicas totales)
(6,00 horas áulicas de clase –2,00 horas áulicas de evaluación)

Modalidad de trabajo

Clases teóricas; la evaluación será por módulo y se basará en la modalidad de coloquio.

Las dos últimas semanas serán destinadas a la  evaluación del  Seminario articulando la participación y la producción de un trabajo de integración final a ser defendido en modalidad de coloquio.




20 de septiembre de 2013

La paulatina emergencia de un mundo multipolar

La firme actitud de Dilma ante la ausencia de una seria investigación del espionaje ilegal norteamericano culmina un mes de septiembre en el que el mundo –y su propio pueblo- le dieron claros mensajes a EEUU para que abandone su pretensión de liderazgo global con sus actuales políticas

Humberto Podetti (Foro San Martín)


Dilma en la cumbre CELAC-UE en Santiago de Chile

El retroceso de EEUU en la decisión de intervenir militarmente en Siria luego de la vigilia universal de oración por la paz convocada por Francisco y la iniciativa de Putin, exteriorizó un proceso global que viene gestándose desde comienzos del siglo. La culminación del siglo XX como el peor de la historia de la humanidad originó protestas de todos los pueblos de la tierra reclamando un nuevo sistema global más justo y más humanista. Y en distintas regiones los alzamientos comenzaron a provocar transformaciones. Una de ellas fue América Latina y el Caribe, donde la constitución de UNASUR y CELAC permitió alcanzar una sola voz en muchas cuestiones significativas y un peso creciente en los organismos internacionales. Uno de los frutos de esa nueva situación es la firme actitud de Dilma de posponer la aceptación de la invitación de Obama ante la ausencia de una investigación seria y un compromiso de no repetir el espionaje ilegal. Su posición, que ha levantado el ánimo de todo el continente, confirma la existencia de un proceso de formación de un mundo multipolar.

La desaparición de un sistema global y el surgimiento de otro incluye amenazas significativas, y entre ellas que la nueva situación sea peor que la anterior. Algunos analistas internacionales están anunciando un caos mundial ante el retiro del “gendarme” global. Es posible. Pero también lo es que surja una nueva organización internacional más justa y una economía más humana. Por de pronto la vigilia universal de Francisco, bajo su afirmación "la guerra siempre marca el fracaso de la paz y siempre es una derrota para la humanidad", que movilizó a todas las iglesias del mundo y notorios y significativos ateos y a jefes de gobierno de las más variadas ideas políticas y económicas, es una fuerte señal. Francisco está construyendo un nuevo liderazgo mundial de carácter espiritual, que entiende e interpreta a los pueblos de todas las culturas y que comienza a ser fuente de orientación y sentido  para dirigentes políticos y sociales de todas las tendencias en todo el mundo. Esto es novedoso en la historia e implica un esfuerzo claramente perceptible de guía para la transformación del orden mundial. Baste imaginar que siquiera una pequeña parte de su ejemplo en la conducción de la Iglesia Católica sea seguido en las organizaciones internacionales, los estados, las corporaciones económicas, para sentir la cercanía de un mundo más equilibrado, de una humanidad de la que formen parte todos los hombres y mujeres del planeta sin excepciones.

También es una señal la petición de Putin a EEUU para que deje de considerarse “excepcional”, más allá de las propias fragilidades de Rusia en muchas de sus políticas.

Estos acontecimientos universales tienen una clave de interpretación y esa clave es América Latina. Tal vez sólo un sacerdote latinoamericano, producto del cristianismo de su pueblo y del pensamiento más joven de la historia podía afrontar con la sencillez, la frescura y la paz con que él lo hace una revolución de tan vastas proporciones.

La clave latinoamericana permite entender porque Dilma ha sido más clara y precisa que los dirigentes de otras naciones que protestaron por el espionaje: “las prácticas ilegales de intercepción de comunicaciones constituyen un hecho grave que atenta contra la soberanía nacional”. El próximo 24 de septiembre Dilma hablará ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y seguramente todo el mundo estará atento a su mensaje.

Tal vez llegó el momento en que Obama inicie la transformación de EEUU y dé el ejemplo en materia de derechos humanos suscribiendo el Tratado de Roma, aceptando la jurisdicción de la Corte Penal Internacional y derogando la Ley de Protección del Personal de Servicio Estadounidense que prohíbe la asistencia a la Corte en cualquier aspecto y amenaza a los países que juzguen a norteamericanos por violación de los derechos humanos. Y enseguida invite a Rusia y China a hacer lo mismo.

También que introduzca por fin la reforma de su pernicioso sistema financiero, combata el comercio ilegal de armas y drogas desde su territorio, derribe el muro Sensembrenner y abra sus fronteras como reclamó Francisco desde la isla de los “sin papeles”, y combata la injusticia social en su nación, la más desigual del mundo como demuestra Joseph Stiglitz en su libro El precio de la desigualdad. También que apoye la Campaña contra el Hambre de la FAO y la acción en favor de un comercio internacional equitativo de la OMC que impulsan nuestros compatriotas José Graziano da Silva y Roberto Azevedo.


Francisco entre los ‘sin papeles’ en Lampedusa

En definitiva, que comience a creer que un mundo seguro es solamente posible con paz y justicia universales. Eso podría hacer posible un nuevo liderazgo de EEUU en el mundo, compartido con otras muchas naciones y organizaciones y sobre todo con los pueblos. Tal vez la clave latinoamericana del mundo contemporáneo anticipe que ha llegado, por fin, la hora de los pueblos.

13 de septiembre de 2013

Las relaciones entre la razón y la fe como instrumentos esenciales para construir el futuro


Humberto Podetti (Foro San Martín)

En enero de 2004 el Cardenal Joseph Ratzinger y el notable filósofo neomarxista Jürgen Habermas sostuvieron un diálogo memorable en Baviera acerca de los fundamentos de la Constitución Europea. El eje central del debate fueron las relaciones entre fe y razón, que tantas y tan dolorosas guerras provocaron o encubrieron en la historia europea y del mundo. El sacerdote filósofo y el filósofo político coincidieron en una cuestión clave para el futuro: la necesidad de la vigilancia recíproca de la razón por la fe y de la fe por la razón como garantía de la supervivencia de los derechos de las personas y de las sociedades en el mundo futuro. Ya en 1998, en la Encíclica Fides et Ratio, Juan Pablo II había señalado a las relaciones entre la fe y la razón como substanciales para una nueva universalidad, en la que la persona humana recuperase su dignidad y plenitud.

El 7 de julio y el 7 de agosto pasados, en sendas columnas en el diario italiano La Reppublica, Eugenio Scalfari, luego de leer la Encíclica Lumen Fidei, redactada en común por Benedicto XVI y Francisco, formuló agudas preguntas sobre la fe y la razón, Dios, la salvación y la experiencia histórica. Scalfari, es socialista, periodista y escritor, y fundó y dirigió durante muchos años La Repubblica, que renovó el periodismo italiano. Actualmente tiene 89 años, es columnista dominical del diario y se autodefine como un no creyente por muchos años, interesado y fascinado por la predicación de Jesús de Nazaret.

Eugenio Scálfari, frente a su vieja máquina de escribir, con la que revolucionó el periodismo italiano y acaba de entablar un diálogo apasionante con Francisco

El 11 de septiembre, seguramente de modo inesperado para Scalfari y los lectores de La Reppublica, Francisco respondió las preguntas, retomando de algún modo el diálogo entre Ratzinger y Habermas. Aunque este nuevo diálogo no tiene la vinculación con el poder que el que acaban de sostener Putin y Obama acerca de la presunta excepcionalidad de Estados Unidos, tal vez sea más trascendente para el futuro del mundo. Probablemente también augura el momento en que Obama se pregunte ¿cuántas divisiones tiene el Papa?

La respuesta de Francisco a Scalfari

 
Francisco recibiendo como regalo del padre Mauro Zecca el auto que este utilizó para recorrer su parroquia y que ahora ya usa Francisco: un Renault 4 de 1984
 “Roma, 11 de septiembre de 2013

Apreciado Dr. Scalfari:
Es con gran cordialidad que, si bien sólo a grandes rasgos, quisiera intentar responder a la carta que, desde las páginas de la Repubblica, ha querido dirigirme el 7 de julio con una serie de reflexiones personales suyas, que luego ha enriquecido desde las páginas del mismo periódico el 7 de agosto.

Le agradezco, ante todo, por la atención con la que ha sabido leer la Encíclica Lumen fidei. La misma, de hecho, por voluntad de mi amado Predecesor, Benedicto XVI, que la ha concebido y en gran medida redactado, y de quien, con gratitud, la he heredado, está dirigida no sólo a confirmar en la fe de Jesucristo a aquellos que ya se reconocen en ella, sino también a abrir un diálogo sincero y riguroso con quienes, como Usted, se define "un no creyente desde hace años interesado y fascinado por la enseñanza de Jesús de Nazaret".

Creo que es sin duda positivo, no sólo para cada uno de nosotros como individuos, sino también para toda la sociedad en la que vivimos, que nos detengamos a dialogar sobre una realidad tan superior como la fe, que evoca la enseñanza y la figura de Jesús.

Pienso que existen, en particular, dos circunstancias que hoy día hacen necesario y valioso este diálogo, que constituye además, como es sabido, uno de los objetivos principales del Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII, y del ministerio de los papas quienes, cada uno con su sensibilidad y su aporte, han seguido desde entonces el camino trazado por el Concilio.

La primera circunstancia  -como se desprende de las páginas iniciales de la Encíclica-  deriva del hecho que, a lo largo de los siglos de la modernidad, se ha asistido a una paradoja: la fe cristiana, cuya novedad e incidencia en la vida del hombre desde los orígenes se han expresado justamente a través del símbolo de la luz, a menudo ha sido etiquetada como la oscuridad de la superstición que se opone a la luz de la razón. De este modo entre la Iglesia y la cultura de inspiración cristiana, por una parte, y la cultura moderna de matriz iluminista, por la otra, se ha dado la incomunicación. Ahora es tiempo, y precisamente el Vaticano II ha inaugurado este ciclo, de iniciar un diálogo abierto y sin preconceptos que reabra las puertas para un serio y fecundo encuentro.

La segunda circunstancia, para quien busca ser fiel al don de seguir a Jesús en la luz de la fe, deriva del hecho que este diálogo no es un accesorio secundario de la existencia del creyente, sino que es una expresión íntima e indispensable. Permítame que le cite a este respecto una afirmación de la Encíclica que considero muy importante: puesto que la verdad que la fe atestigua es la verdad del amor  -se lee en ella-  "se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos." (n. 34). Es éste el espíritu que anima las palabras que hoy le escribo.

La fe, para mí, nace del encuentro con Jesús. Un encuentro personal, que ha tocado mi corazón y ha dado un nuevo rumbo y sentido a mi existencia. Y así mismo un encuentro que ha sido posible gracias a la comunidad de fe en la que he vivido y que a su vez me ha permitido acceder a la inteligencia de la Sagrada Escritura, a la vida nueva que como agua fluyente brota de Jesús a través de los Sacramentos, a la fraternidad con todos y al servicio de los pobres, verdadera imagen del Señor. Sin la Iglesia  -créame-  no habría podido encontrar a Jesús,  bien sabiendo que ese inmenso don de la fe reposa en la frágil vasija de arcilla de nuestra humanidad.

Pues es precisamente a partir de aquí, de esta experiencia de fe personal vivida en la Iglesia, que me encuentro a gusto escuchando sus preguntas y buscando, junto con Usted, las sendas que nos permitan, quizás, comenzar a andar un trecho del camino juntos.

Me disculpo por no seguir punto por punto los razonamientos que Usted me propone en su editorial del 7 de julio. Me parece más fructífero  -o digamos que me es más natural-  tocar directamente la esencia de sus consideraciones. No sigo tampoco la modalidad expositiva de la Encíclica, en la cual Usted señala la falta de una sección dedicada expresamente a la experiencia histórica de Jesús de Nazaret.

Observo solamente, para comenzar, que un análisis de este tipo no es secundario. Se trata en efecto, siguiendo por lo demás la lógica que guía el articularse de la Encíclica, de poner la atención sobre el significado de lo que Jesús ha dicho y ha hecho y de esta manera, en definitiva, sobre lo que Jesús ha sido y es para nosotros. Los Escritos de san Pablo y el Evangelio de san Juan, a los cuales se hace particular referencia en la Encíclica, se basan en el sólido fundamento del ministerio mesiánico de Jesús de Nazaret que alcanza su culminación resolutiva en la pascua de muerte y resurrección. 

Por lo tanto, es necesario enfrentarse con Jesús, diría, en la concreción y aspereza de sus vicisitudes, tal como nos las narra sobretodo el más antiguo de los Evangelios, el de san Marcos. Se constata aquí que el "escándalo" que la palabra y los actos de Jesús provocan a su alrededor derivan de su extraordinaria "autoridad": una palabra, ésta, registrada ya en el Evangelio de san Marcos, pero de difícil traducción. La palabra griega es "exousia", que literalmente hace referencia a aquello que "proviene del ser", que se es. No se trata de algo exterior o de algo forzado, sino de algo que surge de dentro y que se impone por sí mismo. De hecho Jesús conmueve, desplaza, innova a partir  -él mismo lo dice-  de su relación con Dios, llamado familiarmente Abbá, quien le confiere esta "autoridad" para que él la emplee en favor de los hombres.

Así Jesús predica "como uno que tiene autoridad", cura, llama a sus discípulos a que lo sigan, perdona... todas cosas que, en el Antiguo Testamento, son de Dios y sólo de Dios. La pregunta que más veces retorna en el Evangelio de San Marcos: "¿Quién es éste que...?", y que se refiere a la identidad de Jesús, nace de la constatación de una autoridad diferente de la del mundo, una autoridad que no tiene como fin ejercitar un poder sobre los otros, sino servirlos, darles libertad y plenitud de vida. Llegando al punto de poner en juego la propia vida, al punto de experimentar la incomprensión, la traición, el rechazo, al punto de ser condenado a muerte, de caer en el estado de abandono en la cruz. Pero Jesús permanece fiel a Dios, hasta la muerte.

Y es precisamente en ese momento  -como exclama el centurión romano al pie de la cruz, en el Evangelio de San Marcos-  en el que ¡Jesús se muestra, paradójicamente como el Hijo de Dios! Hijo de un Dios que es amor y que quiere, con todo su ser, que el hombre, que cada hombre, se descubra y viva él también como su verdadero hijo. Esto, para la fe cristiana, es la confirmación del hecho de que Jesús ha resucitado: no para triunfar sobre quien lo había negado, sino para probar que el amor de Dios es más fuerte que la muerte, el perdón de Dios es más fuerte que cualquier pecado, y que vale la pena emplear la propia vida, hasta lo último, para testimoniar este inmenso don.

La fe cristiana cree esto: que Jesús es el Hijo de Dios que vino a dar su vida para abrirnos a todos el camino del amor. Por lo tanto tiene Usted razón, ilustre Dr. Scalfari, cuando ve en la encarnación del Hijo de Dios el quicio de la fe cristiana. Ya Tertuliano escribía "caro cardo salutis", la carne (de Cristo) es el quicio de la salvación.  Porque la encarnación, es decir el hecho de que el Hijo de Dios haya venido en nuestra carne y haya compartido alegrías y dolores, victorias y derrotas de nuestra existencia, hasta el grito en la cruz, viviendo cada momento en el amor y en la fidelidad a Abbá, es testimonio del increíble amor que Dios nutre por cada hombre, del valor inestimable que les reconoce. Por ello, cada uno de nosotros está llamado a hacer suya la mirada y la elección de amor de Jesús, a entrar en su modo de ser, de pensar, de actuar. Esta es la fe, con todas sus expresiones, puntualmente descriptas en la Encíclica.

Siempre en el editorial del 7 de julio, Usted me pregunta además cómo entender la originalidad de la fe cristiana puesto que ésta se basa precisamente en la encarnación del Hijo de Dios, respecto a otros credos que en cambio se fundan en la trascendencia absoluta de Dios.

La originalidad, en mi opinión, radica precisamente en el hecho de que la fe nos hace participar, en Jesús, en la relación que Él tiene con Dios que es Abbá y, bajo esta luz, la relación que Él tiene con todos los demás hombres, incluso con los enemigos, bajo el signo del amor. En otros términos, el vínculo de Jesús, como nos lo presenta la fe cristiana, no nos ha sido revelado para marcar una separación insuperable entre Jesús y los demás: sino para decirnos que, en Él, todos hemos sido llamados a ser hijos del único Padre y hermanos entre nosotros. La singularidad de Jesús está dada por la comunicación, no por la exclusión.

Sin duda, de ello también se desprende  - y no es una nimiedad-  la distinción entre la esfera religiosa y la esfera política, sancionada con aquella "Dad a Dios lo que es de Dios y a Cesar lo que es de Cesar", afirmación íntegra de Jesús y sobre la cual, arduamente, se ha construido la historia de Occidente. La Iglesia, en efecto, está llamada a sembrar el fermento y la sal del Evangelio, es decir el amor y la misericordia de Dios que alcanzan a todos los hombres, señalando la meta ultraterrena y definitiva de nuestro destino, mientras que a la sociedad civil y política le compete la dura tarea de articular y encarnar en la justicia y en la solidaridad, en el derecho y en la paz, una vida cada vez más humana. Para el que vive la fe cristiana, esto no significa fuga del mundo ni búsqueda de hegemonía alguna, sino servicio al hombre, al hombre todo y a todos los hombres, a partir de la periferia de la historia, manteniendo siempre vivo el sentido de la esperanza que incita a obrar el bien no obstante todo y mirando siempre más allá. 

Usted me pregunta también, como conclusión de su primer artículo, qué decir a los hermanos hebreos acerca de la promesa que Dios les ha hecho: ¿se ha malogrado del todo? Este es -en verdad- un interrogante que nos concierne radicalmente, como cristianos, porque, con la ayuda de Dios, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, hemos redescubierto que el pueblo hebreo sigue siendo, para nosotros, la raíz santa de la cual Jesús ha brotado. También yo, en la amistad que he cultivado durante todos estos años con los hermanos hebreos, en Argentina, muchas veces en la oración he interrogado a Dios, especialmente cuando la mente traía el recuerdo de la terrible experiencia de la Shoah. Lo que puedo decirle, con el apóstol Pablo, es que jamás se ha quebrantado la fidelidad de Dios a la alianza estrecha con Israel y que, a través de las terribles pruebas de estos siglos, los hebreos han conservado su fe en Dios. Y por esta razón, jamás les estaremos suficientemente agradecidos, como Iglesia, pero también como humanidad. El pueblo hebreo además, con su perseverancia en la fe en el Dios de la alianza, nos recuerda a todos, incluso a nosotros los cristianos, que estamos siempre a la espera, como peregrinos, del retorno del Señor y que por lo tanto debemos permanecer siempre abiertos a Él sin jamás atrincherarnos en lo que ya hemos alcanzado.

Paso ahora a las tres preguntas que me hace en el artículo del 7 de agosto.

Tengo la impresión de que, en las primeras dos, lo que le interesa es entender la actitud de la Iglesia hacia quien no comparte la fe en Jesús. En primer lugar, me pregunta si el Dios de los cristianos perdona a quien no cree o no busca la fe. Considerando que  -y es la cuestión fundamental-  la misericordia de Dios no tiene límites si nos dirigimos a Él con corazón sincero y contrito, la cuestión para quien no cree en Dios radica en obedecer a la propia conciencia. Escucharla y obedecerla significa tomar una decisión frente a aquello que se percibe como bien o como mal. Y en esta decisión se juega la bondad o la maldad de nuestro actuar.

En segundo lugar, me pregunta si el pensamiento según el cual no existe absoluto alguno y por ende tampoco una verdad absoluta, sino solo una serie de verdades relativas y subjetivas, es un error o un pecado. Para comenzar, yo no hablaría, ni siquiera por lo que respecta a un creyente, de verdad "absoluta", en el sentido que absoluto es aquello que es inconexo, aquello que carece de toda relación. Ahora bien, la verdad, según la fe cristiana, es el amor de Dios hacia nosotros en Jesucristo. Por lo tanto, ¡la verdad es una relación! Tanto es así que incluso cada uno de nosotros percibe a la verdad y la expresa a partir de sí mismo: de su historia y cultura, de la situación en la que vive, etc. Esto no significa que la verdad sea variable y subjetiva, todo lo contrario. Significa que la verdad se nos revela siempre y sólo como un camino y una vida. ¿No ha sido acaso el mismo Jesús quien ha dicho: "¿Yo soy el camino, la verdad, la vida?" En otras palabras, siendo en definitiva la verdad toda una con el amor, exige humildad y apertura para ser buscada, escuchada y expresada. A este punto, es necesario aclarar bien los términos y, tal vez, para salir de los encajonamientos de una contraposición... absoluta, replantear a fondo la cuestión. Pienso que esta es hoy una necesidad imperiosa para entablar ese diálogo sereno y constructivo que tanto deseo y del cual hablaba en mis primeras líneas.

Como último punto me pregunta si, con la desaparición del hombre sobre la tierra, desaparecerá también el pensamiento capaz de pensar Dios. Sin duda, la grandeza del hombre radica en su capacidad de pensar Dios. Es decir en su capacidad de vivir una relación consciente y responsable con Él. Pero la relación se da entre dos realidades. Dios -este es mi pensamiento y esta es mi experiencia, ¡pero cuántos, ayer y hoy, los comparten!- no es una idea, si bien altísima, fruto del pensamiento del hombre. Dios es realidad con "R" mayúscula. Jesús nos lo revela -y vive la relación con Él- como un Padre de bondad y misericordia infinita. Dios no depende, por lo tanto, de nuestro pensamiento. Además, aún si acabara la vida del hombre sobre la tierra -y para la fe cristiana, en todo caso, este mundo, así como lo conocemos está destinado a acabarse-, el hombre no acabará de existir y, de un modo que no nos es dado saber, tampoco el universo creado con Él. La Escritura habla de "cielos nuevos y tierra nueva" y afirma que, al final, en el dónde y en el cuándo que se encuentra más allá de nosotros, pero verdadero y hacia el cual, en la fe, nos encaminamos con ansia y espera, Dios será "todo en todos". Ilustre Dr. Scalfari, concluyo de esta forma mis reflexiones, generadas por aquello que ha querido comunicarme y preguntarme. Las reciba como una respuesta provisional, pero sincera y optimista, a esa invitación que me ha parecido vislumbrar de andar un trecho de camino juntos.  La Iglesia, créame, no obstante su lentitud, sus infidelidades, sus errores y los pecados que pudo haber cometido y puede aún cometer en aquellos que la componen, no tiene otro sentido ni fin sino el de vivir y testimoniar a Jesús: Él que ha sido enviado por Abbá "a traer a los pobres la alegre noticia, a proclamar a los prisioneros la liberación y a los ciegos la vista, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor" (Lc 4, 18-19).

Con fraternal cercanía,

Francisco"