Gendarmes en plena protesta. |
(Frente
a los acontecimientos que están sucediendo en nuestro país, uno de los miembros
del Foro San Martín, Abel Fernández, acerca su opinión).
No.
No está sucediendo lo que ocurrió en Ecuador el 30 de septiembre de 2010, cuando los amotinados
pusieron en peligro la vida del Presidente Rafael Correa (en mi blog tuve ocasión de subir 27 minutos de un audio de las comunicaciones de la Policía Nacional que muestra el nivel de violencia de esos momentos). Tampoco tiene
mucha similitud con la rebelión policial en Bolivia en junio de este año, que
por seis días mantuvo en tensión a ese país . Allí la situación era potencialmente más grave, porque
existe una vieja hostilidad entre la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas,
que causó enfrentamientos violentes en varios oportunidades, y que viene desde
1952, cuando la policía apoyó la Revolución Nacional del M.N.R., que disolvió
al ejército.
Pero eso no significa
que la situación no sea seria. Una insubordinación en las fuerzas de seguridad
siempre lo es, ya que rompe el monopolio de la fuerza, es decir, la condición
mínima de la existencia del Estado. Y lo que empezó como un conflicto decarácter gremial, ante una situación irregular en las remuneraciones se ha convertido, por su misma duración y al extenderse
a los niveles inferiores de otras fuerzas, en un desafío a la capacidad delgobierno de imponer su autoridad.
No es un golpe de Estado. No hay ningún riesgo que ocurra lo que sucedió en
Honduras o, más recientemente, en Paraguay, y que han despertado la justificada
sensibilidad de los latinoamericanos. No lo es porque no hay ninguna
posibilidad de voltear o reemplazar a un gobierno legítimo. Y, al contrario de
lo sucedido en Paraguay, las fuerzas políticas representadas en el Congreso se
han manifestado en apoyo del gobierno y las instituciones y han exhortado a los que protestan a que respeten las pautas democráticas. La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner evitó
cuidadosamente hacerse eco del alarmismo.
Por supuesto – como es
desgraciadamente común en las democracias tumultuosas de nuestra América – no
han faltado los oportunistas que tratan de aprovechar la situación para hacerse
oír o atribuir culpas al adversario. Pero las fuerzas políticas argentinas han
mostrado madurez. Y hay un elemento a tener en cuenta: en la Argentina de hoy y
desde hace al menos dos décadas, las Fuerzas Armadas y las de seguridad
proceden, sobre todo en sus niveles inferiores, de los sectores de menos
recursos de la sociedad. No serían fácilmente instrumentables por la oposición
más vocal al gobierno actual, que se encuentra, sobre todo, en los sectores
altos y medio altos.
El peligro real para
la gobernabilidad argentina no es, entonces, el desplazamiento de un gobierno
elegido democráticamente. El riesgo es el deterioro de su autoridad. Más allá
de banderías políticas, todos los argentinos, en realidad, todos los americanos
del sur, debemos desear, y dentro de nuestras posibilidades cooperar, para que
eso no ocurra.
FSM.
Muy buena nota para echar luz sobre el conflicto actual. Rescato lo siguiente: "El peligro real para la gobernabilidad argentina no es, entonces, el desplazamiento de un gobierno elegido democráticamente. El riesgo es el deterioro de su autoridad. Más allá de banderías políticas, todos los argentinos, en realidad, todos los americanos del sur, debemos desear, y dentro de nuestras posibilidades cooperar, para que eso no ocurra."
ResponderEliminarSaludos